Cáncer de próstata: Opciones de tratamiento

Approved by the Lineagotica Editorial Board, 03/2018

EN ESTA PÁGINA: obtendrá información sobre los diferentes tratamientos que usan los médicos para los hombres con cáncer de próstata. Use el menú para ver otras páginas.

Esta sección describe los tratamientos que son el estándar de atención para este tipo de cáncer. “Estándar de atención” significa los mejores tratamientos conocidos. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, se alienta a los pacientes para que consideren la opción de participar en ensayos clínicos. Un ensayo clínico es un estudio de investigación que prueba un nuevo enfoque al tratamiento. Los médicos desean saber si el nuevo tratamiento es seguro, eficaz y posiblemente mejor que el tratamiento estándar. Los ensayos clínicos pueden probar un nuevo fármaco, una nueva combinación de tratamientos estándares o nuevas dosis de fármacos estándares u otros tratamientos. Su médico puede ayudarlo a considerar todas sus opciones de tratamiento. Para obtener más información sobre los ensayos clínicos, vea las secciones Acerca de los ensayos clínicos y Últimas investigaciones.

Descripción general del tratamiento

En la atención del cáncer, a menudo trabajan juntos distintos tipos de médicos —entre los que se incluyen, oncólogos médicos, cirujanos y oncólogos radiólogos— para crear un plan de tratamiento general que pueda combinar diferentes tipos de tratamientos para combatir el cáncer. Esto se denomina equipo multidisciplinario (en inglés). Los equipos de atención del cáncer incluyen una variedad de otros profesionales de la atención médica, por ejemplo, expertos en cuidados paliativos, auxiliares médicos, enfermeros profesionales con práctica médica, enfermeros de oncología, trabajadores sociales, farmacéuticos, asesores, dietistas, fisioterapeutas y otros.

A continuación, se describen las opciones de tratamiento más frecuentes para el cáncer de próstata. Las opciones y recomendaciones de tratamiento dependen de varios factores, entre ellos, el tipo y el estadio del cáncer, los efectos secundarios posibles, así como las preferencias del paciente y su estado de salud general. Su plan de atención también puede incluir tratamiento para síntomas y efectos secundarios, una parte importante de la atención del cáncer.

Podrá encontrar más información sobre los efectos específicos de la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia en pacientes de mayor edad en este artículo, en otra sección de este sitio web.

Tómese el tiempo para obtener información sobre sus opciones de tratamiento y asegúrese de hacer preguntas si tiene dudas sobre algo. Hable con su médico sobre las metas de cada tratamiento, la probabilidad de que el tratamiento dé resultado, qué puede esperar mientras recibe tratamiento y los posibles efectos secundarios urinarios, intestinales, sexuales y hormonales relacionados con el tratamiento. Los hombres también deben analizar con sus médicos cómo las diversas opciones de tratamiento afectan la recurrencia, la supervivencia y la calidad de vida. Además, el éxito de cualquier tratamiento generalmente depende de la habilidad y la experiencia del médico o cirujano; por lo tanto, es importante buscar médicos que tengan experiencia en el tratamiento del cáncer de próstata. Obtenga más información sobre cómo tomar decisiones sobre el tratamiento (en inglés).

Debido a que la mayoría de los casos de cáncer de próstata se detectan en las etapas iniciales cuando el cáncer está creciendo en forma lenta, usted generalmente no tiene que apurarse para tomar decisiones sobre el tratamiento. Durante este tiempo, es importante que hable con su médico sobre los riesgos y los beneficios de todas sus opciones de tratamiento, y sobre el momento en que debe comenzar el tratamiento. Este análisis también debe abordar el estado actual del cáncer, tal como:

  • Si los niveles de PSA están subiendo o están estables.

  • Si el cáncer se diseminó a los huesos.

  • Su historia clínica.

  • Alguna otra afección médica que tenga.

A pesar de que las recomendaciones de tratamiento dependerán de estos factores, hay algunos pasos generales para el tratamiento del cáncer de próstata en estadio inicial y localmente avanzado. Las opciones de tratamiento para el cáncer de próstata avanzado y metastásico se describen más adelante en esta sección.

  • Cáncer de próstata en estadio inicial (estadios I y II). Por lo general, el cáncer de próstata en estadio inicial crece muy lentamente y puede demorar años en causar algún síntoma u otros problemas de salud, si es que alguna vez lo hace. En consecuencia, puede recomendarse la vigilancia activa. También se puede sugerir radioterapia (con haz externo o braquiterapia) o cirugía, así como ensayos clínicos. Para los hombres que tengan una puntuación de Gleason más alta, el cáncer puede ser de crecimiento rápido; por ello, la prostatectomía radical (vea “Cirugía” más adelante) y la radioterapia, con frecuencia, son apropiadas. Su médico tendrá en cuenta su edad y su estado de salud general antes de recomendar una opción de tratamiento.

  • Cáncer de próstata localmente avanzado (estadio III). Para algunos pacientes con un tumor más grande, es menos probable que los tratamientos locales solos, como cirugía y radioterapia, eliminen el cáncer. A menudo, se realiza un tipo de cirugía llamada prostatectomía radical, que incluye la extirpación de los ganglios linfáticos pélvicos.

    Los médicos no tratan el cáncer de próstata localmente avanzado con terapia sistémica antes de la cirugía, incluidas la terapia de privación androgénica (androgen-deprivation therapy, ADT) neoadyuvante o la quimioterapia neoadyuvante. El tratamiento neoadyuvante es aquel que se administra antes de la cirugía. Sin embargo, la ADT neoadyuvante y concurrente es el estándar de atención para los hombres que reciben radioterapia para tratar el cáncer de próstata localmente avanzado. Si el cáncer es de alto riesgo, la ADT a menudo se administra durante 36 meses, aunque un lapso de 24 meses está ampliamente aceptado como el tiempo mínimo requerido para controlar debidamente la enfermedad. La radioterapia adyuvante es el tratamiento que se administra después de la prostatectomía radical. Es un estándar de atención para los hombres con extensión extraprostática (pT3a o pT3b, vea “Estadios y grados”), independientemente de la puntuación de Gleason y del estado de los márgenes (positivos o negativos). Tener márgenes positivos significa que se detectaron células cancerosas en los márgenes del tejido que rodea la próstata que se extirpó durante la cirugía. Tener márgenes positivos no necesariamente significa que quedaron células cancerosas durante la cirugía. La importancia de estos hallazgos debe analizarse con su médico. Aún se está estudiando la función de la radioterapia adyuvante en los hombres que tienen cáncer microscópico en sus ganglios linfáticos.

    Para hombres de mayor edad que no tienen una esperanza de vida larga y con un cáncer que no provoca síntomas, o para aquellos que tienen otra enfermedad más grave, se puede considerar la espera vigilante.

Vigilancia activa y espera vigilante

Si el cáncer de próstata está en una etapa inicial, crece lentamente y el tratamiento del cáncer provocaría más problemas que la enfermedad en sí misma, el médico puede recomendar la vigilancia activa o espera vigilante.

  • Vigilancia activa. Los tratamientos para el cáncer de próstata pueden causar efectos secundarios, como disfunción eréctil, que es la incapacidad de lograr y mantener una erección, e incontinencia, que es la incapacidad de controlar el flujo de orina o la función intestinal. Estos tratamientos para el cáncer de próstata pueden afectar gravemente la calidad de vida de un hombre. Además, muchos cánceres de próstata crecen lentamente y no causan síntomas ni problemas. Por este motivo, muchos hombres pueden considerar retrasar el tratamiento para el cáncer en lugar de comenzar el tratamiento de inmediato. Esto se denomina vigilancia activa. Durante la vigilancia activa, el cáncer se controla minuciosamente en busca de signos de empeoramiento. Si se determina que el cáncer está empeorando, se iniciará el tratamiento.

    Normalmente, la vigilancia activa se prefiere para los hombres con cáncer de próstata de grado bajo y riesgo bajo que se puede tratar en forma localizada si muestra signos de empeoramiento. La American Society of Clinical Oncology aprueba recomendaciones de CancerCare Ontario sobre la vigilancia activa, que recomienda la vigilancia activa para la mayoría de los pacientes con una puntuación de Gleason de 6 o menor con cáncer que no se ha diseminado más allá de la próstata. A veces, la vigilancia activa puede ser una opción para los hombres con una puntuación de Gleason de 7. También está aumentado el uso de pruebas genómicas para ayudar a determinar si la vigilancia activa es la mejor opción para un hombre con cáncer de próstata (vea más en Información más reciente).

    La American Society of Clinical Oncology recomienda el siguiente esquema de pruebas para la vigilancia activa:

    • Una prueba de PSA cada 3 a 6 meses.

    • Un DRE al menos una vez por año.

    • Otra biopsia de próstata en el plazo de 6 a 12 meses, luego una biopsia al menos cada 2 a 5 años.

    Un paciente debe recibir tratamiento si los resultados de las pruebas realizadas durante la vigilancia activa indican signos de que el cáncer se está tornando más agresivo o se está diseminando, causa dolor o bloquea las vías urinarias.

  • Espera vigilante. La espera vigilante puede ser una opción para los hombres más grandes y para aquellos con otras enfermedades graves o potencialmente mortales que tienen una esperanza de vida de menos de 5 años. En el caso de la espera vigilante, las pruebas de PSA, el DRE y las biopsias de rutina habitualmente no se realizan. Si un paciente tiene síntomas de cáncer de próstata, como dolor o bloqueo de las vías urinarias, entonces es posible que se le recomiende algún tratamiento para aliviar esos síntomas. Esto puede incluir ADT (consultar “Tratamientos sistémicos” a continuación). Los hombres que comienzan con vigilancia activa y luego tienen una esperanza de vida más corta pueden cambiar a una espera vigilante en algún momento para evitar realizarse pruebas y biopsias reiteradas veces.

Los médicos deben ser cuidadosos al juzgar la enfermedad. En otras palabras, los médicos deben obtener la mayor cantidad de información posible sobre las otras enfermedades del paciente y la esperanza de vida para determinar si la vigilancia activa o la espera vigilante es apropiada para cada paciente. Además, muchos médicos recomiendan repetir la biopsia poco después del diagnóstico para confirmar que el cáncer está en una etapa inicial y que crece lentamente antes de considerar la vigilancia activa para un hombre sano en todos los otros aspectos. Todo el tiempo surge información nueva, y es importante que los hombres analicen estos temas con su médico para tomar las mejores decisiones con respecto al tratamiento. Obtenga más información sobre la aprobación de recomendaciones de la American Society of Clinical Oncology para la vigilancia activa (en inglés) en un sitio web de la American Society of Clinical Oncology diferente.

Tratamientos locales

Los tratamientos locales eliminan el cáncer de un área específica y limitada del cuerpo. Dichos tratamientos incluyen cirugía y radioterapia. Para los hombres con diagnóstico de cáncer de próstata en etapa inicial, los tratamientos locales pueden eliminar el cáncer por completo. Si el cáncer se ha diseminado fuera de la glándula prostática, otros tipos de tratamientos llamados tratamientos sistémicos (consulte “Tratamientos sistémicos” a continuación) pueden ser necesarios para destruir las células cancerosas ubicadas en otras partes del cuerpo.

Cirugía

La cirugía es la extirpación del tumor y de parte del tejido circundante sano durante una operación. Se usa para tratar de eliminar un tumor antes de que se disemine fuera de la próstata. Un oncólogo cirujano es un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer mediante cirugía. Para el cáncer de próstata, un urólogo u oncólogo urólogo es el oncólogo cirujano involucrado en el tratamiento. El tipo de cirugía depende del estadio de la enfermedad, del estado de salud general del hombre y de otros factores.

Las opciones de tratamiento quirúrgico incluyen las siguientes:

  • Prostatectomía radical (a cielo abierto). Una prostatectomía radical es la extirpación quirúrgica de toda la próstata y las vesículas seminales. También se pueden extirpar los ganglios linfáticos en el área pélvica. Esta operación tiene el riesgo de afectar la función sexual. Cuando sea posible, la cirugía con preservación de los nervios aumenta la probabilidad de que un hombre pueda mantener su función sexual después de la cirugía, ya que evita el daño quirúrgico a los nervios que permiten las erecciones y los orgasmos. Se puede producir el orgasmo aun cuando se hayan cortado algunos nervios, ya que estos 2 procesos son independientes. La incontinencia urinaria también es un posible efecto secundario de la prostatectomía radical. Para ayudar a recuperar la función sexual normal, los hombres pueden recibir fármacos, implantes de pene o inyecciones. En ocasiones, otra cirugía puede resolver la incontinencia urinaria.

  • Prostatectomía robótica o laparoscópica. Este tipo de cirugía es posiblemente mucho menos invasiva que una prostatectomía radical y puede acortar el tiempo de recuperación. Se insertan una cámara e instrumentos a través de incisiones pequeñas en “ojo de cerradura” en el abdomen del paciente. Luego, el cirujano dirige los instrumentos robóticos para extirpar la glándula prostática y cierto tejido sano circundante. En general, la prostatectomía robótica provoca menos sangrado y menos dolor, pero los efectos secundarios sexuales y urinarios pueden ser similares a los de una prostatectomía radical (abierta). Hable con su médico para averiguar si su centro de tratamiento ofrece este procedimiento y cómo se compara con los resultados de la prostatectomía radical (a cielo abierto).

  • Orquiectomía bilateral. La orquiectomía bilateral es la extirpación quirúrgica de ambos testículos. Se describe en detalle en “Tratamientos sistémicos” más adelante.

Antes de la cirugía, hable con el equipo de atención médica sobre los posibles efectos secundarios de la cirugía específica a la que se someterá. Obtenga más información sobre los conceptos básicos de la cirugía de cáncer.

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos de alta potencia para destruir células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se denomina radioncólogo. Un régimen o programa de radioterapia, por lo general, consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran durante un período determinado.

Los tipos de radioterapia usados para el tratamiento del cáncer de próstata incluyen los siguientes:

  • Radioterapia con haz externo. La radioterapia con haz externo es el tipo más frecuente de tratamiento con radiación. El radiooncólogo usa una máquina ubicada fuera del cuerpo para enfocar un haz de rayos X en el área que presenta el cáncer. Algunos centros oncológicos usan radioterapia conformacional (conformal radiation therapy, CRT), en la que las computadoras ayudan a mapear con precisión la ubicación y la forma del cáncer. La CRT reduce el daño de la radiación a los tejidos y órganos sanos cercanos al tumor al dirigir el haz de radioterapia desde diferentes direcciones para concentrar la dosis en el tumor.

  • Braquiterapia. La braquiterapia, o radioterapia interna, es la inserción de fuentes radiactivas directamente en la próstata. Estas fuentes, denominadas semillas, emiten radiación solo alrededor del área en la que se insertan y se pueden dejar durante un corto período (tasa de dosis altas) o durante un período más largo (tasa de dosis bajas). Las semillas con tasas de dosis bajas se dejan en la próstata en forma permanente y actúan por un plazo de hasta 1 año después de ser insertadas. Sin embargo, el tiempo de actuación depende de la fuerte de radiación. La braquiterapia con tasas de dosis altas normalmente se deja en el cuerpo durante menos de 30 minutos, pero puede ser necesario administrarla más de una vez.

    La braquiterapia se puede usar con otros tratamientos, como la radioterapia de haz externo y/o ADT. La American Society of Clinical Oncology recomienda las siguientes opciones de braquiterapia:

    • Los hombres con cáncer de próstata de bajo riesgo que necesitan o eligen un tratamiento activo pueden considerar la braquiterapia con tasas de dosis bajas. Otras opciones incluyen radioterapia con haz externo o una prostatectomía radical.

    • A los hombres con cáncer de próstata de riesgo intermedio que elijan la radioterapia con haz externo (con o sin ADT) se les debe ofrecer un refuerzo de braquiterapia con tasas de dosis bajas o con tasas de dosis altas. Para un refuerzo de braquiterapia, se administra una dosis menor de radiación durante un lapso de tiempo más corto. Algunos hombres con cáncer de próstata de riesgo intermedio pueden ser aptos para recibir solo braquiterapia sin radioterapia con haz externo o ADT.

    • A los hombres con cáncer de próstata de riesgo alto que estén recibiendo radioterapia con haz externo y ADT se les debe ofrecer un refuerzo de braquiterapia con tasas de dosis bajas o con tasas de dosis altas.

    Lea las recomendaciones de la American Society of Clinical Oncology en cuanto a la braquiterapia para el cáncer de próstata (en inglés), que se encuentran en un sitio web de la American Society of Clinical Oncology diferente.

  • Radioterapia de intensidad modulada (IMRT). La radioterapia de intensidad modulada (intensity-modulated radiation therapy, IMRT) es un tipo de radioterapia con haz externo que usa exploraciones por CT para formar una imagen 3D de la próstata antes del tratamiento. Una computadora usa esta información sobre el tamaño, la forma y la ubicación del cáncer de próstata para determinar cuánta radiación se necesita para destruirlo. Con la IMRT, dosis altas de radiación se pueden dirigir a la próstata sin aumentar el riesgo de dañar los órganos adyacentes.

  • Terapia de protones. La terapia de protones, también denominada terapia con haz de protones, es un tipo de radioterapia con haz externo que usa protones en lugar de rayos X. Con alta potencia, los protones pueden destruir las células cancerosas. La investigación actual no ha demostrado que la terapia de protones proporcione ningún beneficio más a los hombres con cáncer de próstata que la radioterapia tradicional. También es más costosa.

La radioterapia puede provocar efectos secundarios inmediatos, entre los que se incluyen diarrea u otros problemas con la función intestinal, como gases, sangrado y pérdida del control de las deposiciones; aumento de la urgencia o la frecuencia miccional; fatiga; disfunción eréctil; y molestia, ardor o dolor en el recto. La mayoría de estos efectos secundarios suelen desaparecer después del tratamiento, pero la disfunción eréctil generalmente es permanente. Muchos efectos secundarios de la radioterapia pueden no aparecer hasta meses o años después del tratamiento. Consulte Atención de seguimiento para obtener más información acerca de los efectos secundarios a largo plazo.

Obtenga más información sobre los aspectos básicos de la radioterapia.

Terapias focales

Las terapias focales son tratamientos menos invasivos que destruyen los tumores prostáticos pequeños sin tratar el resto de la glándula prostática. Estos tratamientos usan calor, frío y otros métodos para tratar el cáncer, principalmente en el caso de hombres con cáncer de próstata de riesgo bajo o intermedio. Estos están bajo estudio y la mayoría no han sido aprobados como opciones de tratamiento estándar. Normalmente se realizan terapias focales como parte de ensayos clínicos.

La criocirugía, también llamada crioterapia o crioablación, es un tipo de terapia focal. Es el congelamiento de las células cancerosas con una sonda de metal que se inserta a través de una pequeña incisión en el área entre el recto y el escroto, la bolsa de piel que contiene los testículos. No es una terapia ni un estándar de atención establecidos para hombres con diagnóstico reciente de cáncer de próstata. La criocirugía no se ha comparado con la prostatectomía radical ni la radioterapia, de modo que los médicos no saben si esta sería una opción de tratamiento comparable. Sus efectos en la función urinaria y sexual tampoco se conocen muy bien.

El ultrasonido localizado de alta intensidad (high-intensity focused ultrasound, HIFU) es una terapia focal basada en el calor. Durante el tratamiento con HIFU, se inserta una sonda de ultrasonido en el recto y luego las ondas de sonido se dirigen a las partes cancerosas de la glándula prostática. Este tratamiento está diseñado para destruir las células cancerosas y, a la vez, limita el daño del resto de la glándula prostática. La FDA aprobó el HIFU para el tratamiento del tejido prostático en 2015. El HIFU puede ser una opción atractiva para algunos pacientes, pero aún se desconoce quién se podría beneficiar más de este tratamiento. Asimismo, el HIFU solo debe ser realizado por un especialista que cuente con una amplia experiencia. Deberá analizar cuidadosamente con su médico si el HIFU es el mejor tratamiento para usted.

Tratamientos sistémicos

Los médicos usan tratamientos, como la ADT, la quimioterapia y agentes nuevos, para alcanzar las células cancerosas de todo el cuerpo. Esto se denomina tratamiento sistémico.

Terapia de privación androgénica (ADT)

Debido a que el crecimiento del cáncer de próstata está dirigido por hormonas sexuales masculinas denominadas andrógenos, la reducción de los niveles de estas hormonas puede ayudar a retrasar el crecimiento del cáncer. El andrógeno más común es la testosterona. Los niveles de testosterona en el cuerpo pueden reducirse ya sea mediante la remoción quirúrgica de los testículos, conocida como castración quirúrgica, o la toma de fármacos que desactivan la función de los testículos, lo que se denomina castración médica. El método de ADT que se usa es menos importante que el objetivo principal de disminuir los niveles de testosterona.

La ADT se usa para tratar el cáncer de próstata en diversas situaciones, incluido el cáncer de próstata localmente avanzado, recurrente y el cáncer de próstata metastásico. Algunas de las situaciones en las que se puede usar ADT incluyen:

  • Los hombres con cáncer de próstata de riesgo intermedio y de riesgo alto en función de la NCCN que se sometan a una terapia definitiva con radioterapia son candidatos para recibir la ADT. La terapia definitiva es un tratamiento que se administra con la intención de curar el cáncer. Los hombres con cáncer de próstata de riesgo intermedio deben recibir ADT durante por lo menos 4 a 6 meses. Aquellos con cáncer de próstata de riesgo alto deben recibir ADT durante 24 a 36 meses.

  • La ADT también se puede aplicar a hombres que se hayan sometido a una cirugía y se les haya detectado células cancerosas microscópicas en los ganglios linfáticos extirpados. La ADT se realiza para eliminar cualquier célula cancerosa restante y para reducir la probabilidad de que el cáncer regrese. Eso se conoce como terapia adyuvante. Si bien el uso de la ADT adyuvante es controvertido, aparentemente algunos pacientes específicos se benefician de este enfoque.

Tipos específicos de ADT

  • Orquiectomía bilateral. La orquiectomía bilateral es la extirpación quirúrgica de ambos testículos. Fue el primer tratamiento utilizado para el cáncer de próstata metastásico hace más de 70 años. Si bien se trata de una operación, se considera una ADT porque extirpa la fuente principal de la producción de testosterona, los testículos. Los efectos de esta cirugía son permanentes y no pueden revertirse.

  • Agonistas LHRH. La sigla LHRH corresponde a la hormona liberadora de la hormona luteinizante (luteinizing hormone-releasing hormone). Los medicamentos conocidos como agonistas de la LHRH impiden que los testículos reciban mensajes enviados por el cuerpo para producir testosterona. Al bloquear estas señales, los agonistas de la LHRH reducen el nivel de testosterona de un hombre, al igual que lo haría la extirpación de los testículos. A diferencia de la castración quirúrgica, los efectos de los agonistas de la LHRH a menudo son reversibles; por ello, la producción de testosterona comienza de nuevo, generalmente, una vez que el paciente interrumpe el tratamiento. Sin embargo, la recuperación de la testosterona puede tomar de 6 meses a 24 meses, y en una pequeña proporción de pacientes, no se vuelve a producir testosterona.

    Los agonistas de la LHRH se inyectan o colocan como implantes pequeños debajo de la piel. En función del fármaco usado, se pueden administrar una vez al mes o una vez al año. Cuando los agonistas de la LHRH se administran por primera vez, los niveles de testosterona aumentan en forma breve antes de disminuir y alcanzar niveles muy bajos. Este efecto se conoce como “exacerbación”. Las exacerbaciones ocurren debido a que los testículos liberan temporalmente más testosterona en respuesta a la manera en que los agonistas de LHRH funcionan en el cuerpo. Esta exacerbación puede aumentar la actividad de las células del cáncer de próstata y provocar síntomas y efectos secundarios, como dolor en los huesos en hombres cuyo cáncer se ha diseminado a los huesos.

  • Antagonista de la LHRH. Esta clase de fármacos, que también se denomina antagonista de la hormona liberadora de gonadotropina (gonadotropin-releasing hormone, GnRH), evita que los testículos produzcan agonistas de la LHRH similares a la testosterona, pero reduce los niveles de testosterona más rápidamente y no provoca una exacerbación. La FDA ha aprobado el degarelix (Firmagon), que se administra mediante inyección mensual, para tratar el cáncer de próstata avanzado. Un efecto secundario de este fármaco es que puede provocar una reacción alérgica severa.

  • Antiandrógenos. Mientras que los agonistas y los antagonistas de la LHRH reducen los niveles de testosterona en la sangre, los antiandrógenos evitan que la testosterona se una a los “receptores androgénicos”, que son estructuras químicas en las células cancerosas que permiten que la testosterona y otras hormonas masculinas ingresen en las células. Estos fármacos incluyen la bicalutamida (Casodex), la flutamida (Eulexin) y la nilutamida (Nilandron) y se toman en forma de pastillas. Los antiandrógenos en general se administran a hombres que tienen cáncer de próstata “sensible a las hormonas”, lo cual significa que el cáncer de próstata aún responde a la terapia de supresión de testosterona. Generalmente, los antiandrógenos no se usan solos para tratar el cáncer de próstata.

  • Bloqueo androgénico combinado. En ocasiones, los antiandrógenos se combinan con orquiectomía bilateral o tratamiento con agonistas de la LHRH, a fin de maximizar el bloqueo de hormonas masculinas. Esto se realiza porque, aun después de que los testículos hayan dejado de producir hormonas, las glándulas suprarrenales producen, de todos modos, pequeñas cantidades de andrógenos. Muchos médicos también consideran que este enfoque combinado es la manera más segura de comenzar la ADT, dado que evita la posible exacerbación que, en ocasiones, se produce en respuesta al tratamiento con agonistas de la LHRH. Parte de la investigación, aunque no toda, ha demostrado que el bloqueo de andrógeno combinado puede ayudar a los pacientes a vivir más que el tratamiento solo con ADT, cirugía o agonistas o antagonistas de LHRH. Por consiguiente, algunos médicos prefieren administrar tratamiento farmacológico combinado, en tanto que otros posiblemente administren la combinación con anticipación durante el tratamiento para prevenir la exacerbación.

  • ADT intermitente. Tradicionalmente, los pacientes recibían ADT de por vida o hasta que dejara de controlar el cáncer, y entonces se consideraban otras opciones de tratamiento. Durante las últimas 2 décadas, los investigadores han estudiado el uso de la ADT intermitente, que es ADT que se administra durante períodos específicos (como mayor frecuencia durante 6 meses) y, luego, se interrumpe temporalmente para permitir que los niveles de testosterona se recuperen. En estos pacientes, la ADT se reanuda cuando el PSA comienza a aumentar nuevamente. Cuándo reanudar la terapia (es decir, en qué niveles del PSA) sigue siendo controvertido. El uso de la ADT de esta manera puede reducir los efectos secundarios relacionados con la falta de testosterona y mejorar la calidad de vida del paciente. Este enfoque beneficia principalmente a los pacientes que no presentan evidencia de metástasis. No se ha demostrado que la ADT intermitente sea tan efectiva como la ADT de por vida, o mejor que esta, en el caso de los hombres con enfermedad metastásica.

Efectos secundarios de la ADT

La ADT provocará efectos secundarios que, generalmente, desaparecerán después de terminar el tratamiento, excepto en los hombres que se hayan sometido a una orquiectomía. Los efectos secundarios generales de la ADT incluyen los siguientes:

  • Disfunción eréctil

  • Pérdida del deseo sexual

  • Sofocos con sudoración

  • Ginecomastía, que es el crecimiento de tejido mamario que a veces puede causar molestias

  • Depresión

  • Disfunción cognitiva y pérdida de la memoria

  • Aumento de peso

  • Pérdida de masa muscular

  • Osteopenia u osteoporosis, que es el adelgazamiento de los huesos

Si bien los niveles de testosterona pueden recuperarse después de interrumpir la ADT, algunos hombres que se sometieron a la castración médica con agonistas de la LHRH durante muchos años pueden continuar teniendo efectos hormonales, aun si ya no toman estos fármacos.

Otro efecto secundario grave de la ADT es el riesgo de desarrollar síndrome metabólico. El síndrome metabólico es una serie de afecciones, como obesidad, niveles de colesterol en sangre altos y presión arterial alta, que aumentan el riesgo de que una persona tenga una enfermedad cardíaca, un accidente cerebrovascular y diabetes. Actualmente, no se conoce con certeza la frecuencia con la que esto se produce o el motivo exacto por el que se produce, pero está bastante claro que los pacientes que reciben una castración quirúrgica o médica con ADT tienen mayor riesgo de desarrollar síndrome metabólico. Este riesgo aumenta incluso si la castración médica es temporal. Obtenga más información sobre los síntomas de carencia hormonal y cómo manejarlos.

Los riesgos y los beneficios de la castración se deben analizar cuidadosamente con su médico. Para los hombres con cáncer de próstata metastásico, especialmente si está avanzado y provoca síntomas, la mayoría de los médicos consideran que los beneficios de la castración superan ampliamente los riesgos de los efectos secundarios. El manejo agresivo de los efectos secundarios es muy importante para los pacientes que reciben ADT. Esto incluye realizar ejercicio con regularidad, dejar de fumar, tener una alimentación equilibrada, asegurarse de recibir suficiente vitamina D y calcio, y recibir atención de seguimiento cardiovascular agresiva como prevención.

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de fármacos para destruir las células cancerosas, generalmente, al inhibir su capacidad para crecer y dividirse. Generalmente, la quimioterapia es administrada por un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos.

La quimioterapia sistémica ingresa al torrente sanguíneo para alcanzar las células cancerosas de todo el cuerpo. La quimioterapia para el cáncer de próstata se administra a través de un conducto intravenoso (IV) colocado en una vena usando una aguja. Puede ayudar a los pacientes con cáncer de próstata avanzado o resistente a la castración. Un régimen o programa de quimioterapia, por lo general consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran durante un período determinado.                                                                                                       

Se usan diversos fármacos estándares para el cáncer de próstata. En general, la quimioterapia estándar comienza con docetaxel (Docefrez, Taxotere) combinado con un esteroide denominado prednisona (diversas marcas comerciales).

La FDA también aprobó otro fármaco, cabazitaxel (Jevtana), en función de la investigación que demostró que este mejoró la supervivencia en comparación con mitoxantrona para pacientes cuya enfermedad progresó después de recibir docetaxel. En ensayos clínicos, cabazitaxel se comparó con docetaxel en pacientes que no habían recibido quimioterapia. En estos pacientes, el tratamiento con cabazitaxel no fue mejor que el tratamiento con docetaxel estándar. En otro estudio se comparó la dosis estándar con una dosis menor de cabazitaxel en personas cuyos tumores crecieron después del tratamiento con docetaxel. Además de menos efectos secundarios, en este estudio también se descubrió que la dosis menor también ayudaba a los pacientes a vivir más tiempo.

Una investigación reciente muestra que la adición de quimioterapia tras la finalización de 2 años de ADT, en el caso de hombres con cáncer de próstata de alto riesgo que se someten a radioterapia definitiva, constituye un enfoque eficaz para reducir la recurrencia y mejorar la supervivencia. Si bien estos resultados son interesantes, se necesitan estudios adicionales para ver si este tratamiento ayuda a las personas con cáncer de próstata.

En general, los efectos secundarios de la quimioterapia dependen de la persona, del tipo de quimioterapia recibida, de la dosis usada y de la duración del tratamiento, pero pueden incluir fatiga; llagas en la boca y la garganta; diarrea, náuseas y vómitos; constipación; trastornos de la sangre; efectos en el sistema nervioso; cambios en el pensamiento y la memoria; problemas sexuales y reproductivos; pérdida del apetito; dolor y caída del cabello. Generalmente, los efectos secundarios de la quimioterapia desaparecen después de finalizado el tratamiento. Sin embargo, algunos efectos secundarios pueden continuar, reaparecer o desarrollarse más adelante. Pregunte a su médico qué efectos secundarios puede experimentar, en función de su plan de tratamiento. Su equipo de atención de la salud trabajará con usted para manejar o prevenir muchos de estos efectos secundarios.

Obtenga más información sobre los aspectos básicos de la quimioterapia y cómo prepararse para el tratamiento. Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. Con frecuencia, hablar con su médico es la mejor forma de obtener información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y sus potenciales efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Obtenga más información sobre sus medicamentos recetados usando las bases de datos de fármacos en las que se pueden realizar búsquedas (en inglés).

Cáncer de próstata avanzado (estadio IV).

Si el cáncer se disemina a otra parte del cuerpo desde el lugar donde se originó, los médicos lo denominan cáncer metastásico. Los cánceres de próstata de alto riesgo o localmente avanzados suponen una probabilidad más alta de convertirse en cáncer metastásico. Si el cáncer de próstata presenta un alto riesgo de convertirse en metastásico o ya es metastásico, es una buena idea consultar a médicos que tengan experiencia para tratarlo. Los médicos pueden tener opiniones diferentes sobre el mejor plan de tratamiento estándar. Los ensayos clínicos también pueden ser una opción. Obtenga más información sobre la búsqueda de una segunda opinión (en inglés) antes de comenzar el tratamiento, de manera que se sienta cómodo con el plan de tratamiento elegido.

Para la mayoría de los pacientes, un diagnóstico de cáncer metastásico es muy estresante y, a veces, difícil de sobrellevar. Se recomienda que pacientes y familiares hablen acerca de cómo se están sintiendo con los médicos, el personal de enfermería, los trabajadores sociales u otros integrantes del equipo de atención médica. También puede ser útil hablar con otros pacientes, incluso a través de un grupo de apoyo.

No hay cura para el cáncer de próstata metastásico, pero, a menudo, puede tratarse durante bastante tiempo. Muchos hombres sobreviven su cáncer de próstata, incluso aquellos con enfermedad avanzada. Con frecuencia, el cáncer de próstata crece lentamente, y, en la actualidad, existen opciones de tratamiento eficaces que prolongan la vida aún más. De este modo, puede ser como vivir con una enfermedad crónica, como enfermedad cardíaca o diabetes, que requiere de un tratamiento constante para minimizar los síntomas y mantener el bienestar.

Los investigadores usan otros métodos para comprender mejor el cáncer de próstata metastásico e identificar nuevos enfoques de tratamiento. Por ejemplo, el Proyecto para el cáncer de próstata metastásico (en inglés) permite a las personas con cáncer de próstata metastásico inscribirse por su cuenta. Tenga en cuenta que el enlace anterior lo llevará a otro sitio web independiente.

Recurrencia bioquímica

Muchos hombres tratados con cirugía o radioterapia se curan. Sin embargo, algunos desarrollarán una recurrencia bioquímica (biochemical recurrence, BCR). Los principales signos de la BCR son el aumento de los niveles del PSA, sin metástasis en las exploraciones. Por este motivo, la BCR también se denomina “síndrome de aumento del PSA”. La definición exacta de la BCR depende del tratamiento inicial que un paciente haya recibido.

En el caso de los hombres sometidos a una prostatectomía radical, la BCR se define como un aumento del nivel del PSA que alcanza un valor de 0.2 ng/ml o más. La radioterapia puede ser una opción de tratamiento para ciertos pacientes con BCR después de la cirugía; esta opción de tratamiento se llama “radioterapia de rescate”. Se consideran varios factores al decidir quiénes pueden ser tratados con radioterapia de rescate, entre los que se incluyen la puntuación de Gleason, el estadio patológico, en cuánto tiempo se produjo la BCR, el valor del PSA después de la cirugía y los cambios en el PSA a lo largo del tiempo, también conocido como “tiempo de duplicación del PSA”. Los hombres que reciben radioterapia para tratar la BCR también deben recibir tratamiento sistémico. Actualmente, hay 2 opciones:

  • Dos años de terapia hormonal con un bloqueador del receptor de andrógenos llamado bicalutamida (Casodex).

  • Seis meses de supresión de testosterona con ADT estándar.

En los hombres que recibieron radioterapia como principal tratamiento definitivo localizado para el cáncer de próstata, la BCR se define como el nivel de testosterona normal (para los hombres que recibieron ADT) y un valor de PSA superior a 2.0 ng/ml más el menor valor de PSA alcanzado después del tratamiento con radioterapia (esto se denomina “PSA nadir”). Tratar la BCR después de la radioterapia es más difícil. Las opciones de tratamiento para esos hombres pueden incluir cirugía, llamada “prostatectomía radical de rescate,” o criocirugía, llamada “crioterapia de rescate” (vea “Terapias focales” más arriba). Se recomienda a los pacientes analizar las opciones de tratamientos con su equipo de atención médica.

La BCR se considera cáncer avanzado, de modo que se puede recomendar el tratamiento con ADT, en especial, si los otros tratamientos localizados no son opciones. La ADT sigue siendo la estrategia de tratamiento más importante para los hombres con cáncer de próstata avanzado. Para los hombres con BCR, aún no existe una recomendación exacta sobre qué tipo de ADT usar, cuándo comenzar y durante cuánto tiempo administrarla.

Cáncer de próstata metastásico sensible a las hormonas

El cáncer de próstata que se ha diseminado a otras partes del cuerpo y aún responde a la ADT se llama cáncer de próstata metastásico sensible a las hormonas. La American Society of Clinical Oncology recomienda que los hombres con este tipo de cáncer consideren recibir ADT más 1 o 2 de las siguientes opciones. La mejor opción para cada hombre depende de su salud y de la extensión del cáncer. Es importante que los hombres hablen con el equipo de atención médica sobre los riesgos y beneficios de estas opciones de tratamiento.

  • Docetaxel. La quimioterapia con el fármaco docetaxel es una opción, junto con la ADT para los hombres con cáncer de próstata metastásico sensible a las hormonas, recién diagnosticado. Docetaxel se administra por vía intravenosa (i.v.) cada 3 semanas, 6 dosis en total. Los efectos secundarios del docetaxel pueden incluir niveles bajos de células sanguíneas, infección, náuseas y vómitos, dolores musculares, y cambios en el cabello y las uñas. También puede causar neuropatía periférica, que es un tipo de daño nervioso que provoca una sensación de hormigueo o ardor en las manos y/o los pies.

  • Acetato de abiraterona (Zytiga) más prednisona. El acetato de abiraterona es una opción, junto con la ADT para los hombres a los que recién se les diagnostica cáncer de próstata metastásico sensible a las hormonas. Si bien los testículos son los principales productores de testosterona, otras células del cuerpo también pueden producir pequeñas cantidades de andrógenos que pueden propiciar el crecimiento del cáncer. El acetato de abiraterona impide que ciertas células produzcan hormonas que, según se sabe, favorecen el crecimiento del cáncer de próstata. Se toman 4 comprimidos de acetato de abiraterona todos los días junto con una pequeña dosis de prednisona. La prednisona se usa para ayudar a prevenir algunos de los efectos secundarios de la abiraterona.

El acetato de abiraterona puede provocar efectos secundarios graves, como presión arterial alta, niveles de potasio en sangre bajos, fatiga y retención de líquidos. Otros efectos secundarios posibles incluyen debilidad, hinchazón o dolor en las articulaciones, hinchazón en las piernas o los pies, sofocos, diarrea, vómitos, dificultad para respirar y anemia.

Además de las opciones de tratamientos anteriores, el tratamiento para aliviar los síntomas y los efectos secundarios de los pacientes sigue siendo una parte importante del plan de tratamiento general.

Lea las recomendaciones de la American Society of Clinical Oncology sobre el tratamiento del cáncer de próstata metastásico sensible a las hormonas (en inglés), que se encuentran en el sitio web de la American Society of Clinical Oncology.

Cáncer de próstata no metastásico resistente a la castración

El cáncer de próstata que ya no se detiene con niveles bajos de testosterona (menos de 50 ng/ml) se denomina “resistente a la castración”. El cáncer de próstata resistente a la castración se define por un aumento del nivel del PSA, el empeoramiento de los síntomas y/o el crecimiento del cáncer verificado por exploraciones. Si el cáncer no se ha diseminado a otras partes del cuerpo, se denomina “cáncer de próstata no metastásico resistente a la castración”.

La American Society of Clinical Oncology recomienda que los hombres que desarrollen cáncer de próstata resistente a la castración continúen con el tratamiento que reduce los niveles de testosterona. Este puede incluir un tratamiento permanente, como una cirugía para extirpar los testículos (llamada orquiectomía), o puede incluir continuar el tratamiento con medicamentos que reducen los niveles hormonales.

La apalutamida (Erleada) es un medicamento antiandrogénico llamado antiandrógeno no esteroide (nonsteroidal anti-androgen, NSAA). Está aprobada por la FDA para el tratamiento del cáncer de próstata no metastásico resistente a la castración. En el estudio de investigación SPARTAN, la apalutamida impidió la metástasis que se podría haber detectado con exploraciones por imágenes durante una mediana de más de 2 años. La mediana es el punto medio; esto significa que la mitad de los hombres que recibió apalutamida tuvo un retraso en la metástasis durante menos de 2 años, y la otra mitad tuvo un retraso en la metástasis durante más de 2 años.

En el estudio PROSPER, se administró enzalutamida (Xtandi) a hombres con cáncer de próstata no metastásico resistente a la castración. Se descubrió que el tratamiento con enzalutamida demora la metástasis durante una mediana de aproximadamente 36 meses en comparación con casi 15 meses para los hombres que recibieron ADT sola con un placebo. La mediana es el punto medio. La FDA aprobó la enzalutamida para el tratamiento del cáncer de próstata no metastásico resistente a la castración en julio de 2018.

La ADT de segunda línea puede ser una opción para los hombres que aún no han recibido quimioterapia y que tienen un alto riesgo de desarrollar cáncer de próstata metastásico. No es recomendable para los hombres que no hayan recibido quimioterapia y tengan un riesgo bajo de desarrollar enfermedad metastásica. Consulte a su médico sobre su nivel de riesgo personal.

Se pueden realizar análisis del PSA y/o las pruebas por imágenes periódicamente para controlar si el cáncer ha empeorado o se ha diseminado. Para los hombres con un riesgo bajo de desarrollar enfermedad metastásica, la American Society of Clinical Oncology recomienda realizar el análisis del PSA cada 4 a 6 meses. Para los hombres con un riesgo alto de enfermedad metastásica, la American Society of Clinical Oncology recomienda realizar el análisis del PSA cada 3 meses. Las pruebas por imágenes, como la gammagrafía ósea, la exploración por CT o la MRI, se pueden llevar a cabo si un hombre tiene síntomas o signos de que el cáncer está empeorando.

Cáncer de próstata metastásico resistente a la castración

Si el cáncer ya no se detiene con niveles de testosterona bajos (menos de 50 ng/ml) y se ha diseminado a otras partes del cuerpo, se denomina “cáncer de próstata metastásico resistente a la castración”. El cáncer de próstata resistente a la castración se define por un aumento del nivel del PSA, el empeoramiento de los síntomas y/o el crecimiento del cáncer verificado por exploraciones. Para los hombres con cáncer de próstata metastásico resistente a la castración, la American Society of Clinical Oncology recomienda realizar los análisis del PSA cada 3 meses. También se pueden realizar pruebas por imágenes.

El cáncer de próstata metastásico resistente a la castración puede ser difícil de tratar. La American Society of Clinical Oncology recomienda que los hombres con cáncer de próstata metastásico resistente a la castración continúen con el tratamiento que reduce los niveles de andrógenos. La American Society of Clinical Oncology tiene recomendaciones de tratamiento para la terapia hormonal para el cáncer avanzado (en inglés) y para el tratamiento del cáncer de próstata metastásico resistente a la castración (en inglés).

Las opciones de tratamiento para el cáncer de próstata metastásico resistente a la castración se incluyen a continuación. El tratamiento en un ensayo clínico también puede ser una opción.

  • Acetato de abiraterona (Zytiga) más prednisona. El acetato de abiraterona es un fármaco que bloquea una enzima denominada CYP17 e impide que estas células produzcan determinadas hormonas, incluidos los andrógenos suprarrenales. Si bien los testículos son los principales productores de testosterona, otras células del cuerpo aún pueden producir pequeñas cantidades de testosterona que pueden impulsar el crecimiento del cáncer. Estas incluyen las glándulas suprarrenales y algunas células del cáncer de próstata en sí. El acetato de abiraterona se toma en forma de pastilla. Los hombres toman 4 pastillas diarias junto con prednisona dos veces al día. El acetato de abiraterona ha sido aprobado por la FDA como un tratamiento para el cáncer de próstata metastásico progresivo resistente a la castración.

    El acetato de abiraterona puede provocar efectos secundarios graves, como presión arterial alta, niveles de potasio en sangre bajos y retención de líquidos. Otros efectos secundarios frecuentes incluyen debilidad, hinchazón o dolor en las articulaciones, hinchazón en las piernas o los pies, sofocos, diarrea, vómitos, dificultad para respirar y anemia.

  • Enzalutamida (Xtandi). La enzalutamida es un antiandrógeno no esteroide aprobado por la FDA para los hombres que tienen cáncer de próstata metastásico resistente a la castración. Varios ensayos clínicos de gran magnitud (llamados estudios STRIVE, TERRAIN y PREVAIL) han demostrado que la enzalutamida ayudó a los hombres a vivir más tiempo que el tratamiento con otros fármacos.

    La enzalutamida puede causar efectos secundarios graves, como dolores de cabeza, confusión, pérdida de la visión y convulsiones. Otros efectos secundarios frecuentes incluyen debilidad, dolor de espalda, disminución del apetito, estreñimiento, dolor articular, diarrea, sofocos, infección de las vías respiratorias superiores, hinchazón, pérdida de peso, presión arterial alta, mareos y vértigo.

  • Quimioterapia. Los médicos pueden recomendar quimioterapia para pacientes con este tipo de cáncer de próstata, en especial, aquellos con dolor en los huesos o síntomas relacionados con el cáncer. Los estudios de investigación de los planes de tratamiento con quimioterapia que incluyen docetaxel han demostrado prolongar la vida varios meses. El cabazitaxel puede usarse después de que el docetaxel deje de funcionar.

  • Inmunoterapia. Para algunos hombres con cáncer de próstata metastásico resistente a la castración que no tienen ningún síntoma de cáncer o que tienen muy pocos síntomas y que, generalmente, no han recibido quimioterapia, la terapia con vacunas con sipuleucel-T (Provenge) puede ser una opción. El sipuleucel-T es una inmunoterapia. La inmunoterapia está diseñada para estimular las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer. Utiliza materiales producidos por el cuerpo o fabricados en un laboratorio para mejorar, dirigir o restaurar la función del sistema inmunitario.

    El sipuleucel-T se adapta a cada paciente. Antes del tratamiento, se extrae sangre del paciente en un proceso denominado leucoforesis. Se separan células inmunitarias especiales de la sangre del paciente, se modifican en el laboratorio y luego se devuelven al paciente. En este momento, el sistema inmunitario del paciente puede reconocer y destruir las células del cáncer de próstata. Cuando se usa este tratamiento, es difícil saber si está funcionando para tratar el cáncer porque el tratamiento con sipuleucel-T no causa reducciones del PSA, reducción del tumor ni impide que el cáncer empeore. Sin embargo, los resultados de ensayos clínicos han demostrado que el tratamiento con sipuleucel-T puede aumentar la supervivencia en unos 4 meses en hombres con cáncer de próstata metastásico resistente a la castración con pocos síntomas o ningún síntoma.

    Los diferentes tipos de inmunoterapias pueden causar diferentes efectos secundarios. Hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de la inmunoterapia recomendada para usted. Obtenga más información sobre los aspectos básicos de la inmunoterapia (en inglés).

  • Radiofármacos.El radio-223 (Xofigo) es una sustancia radiactiva que se usa para tratar a hombres con cáncer de próstata resistente a la castración que se diseminó a los huesos. El radio-223 es un radionucleótido emisor alfa que imita el calcio y se enfoca en las áreas en el hueso en donde se produjo destrucción y remodelación (se observa a menudo cuando el cáncer de próstata se disemina a los huesos). Este tratamiento emite partículas de radiación directamente a los tumores encontrados en el hueso y limitan el daño al tejido sano, incluida la médula ósea, en donde se forman las células sanguíneas normales. El radio-223 se administra mediante una inyección intravenosa (i.v.) una vez al mes durante 6 meses. Este tratamiento está administrado por un radiooncólogo o un médico especialista en medicina nuclear. Su oncólogo médico debe continuar haciendo un seguimiento de su progreso durante este tratamiento para asegurarse de que se esté beneficiando del tratamiento y de manejar cualquier efecto secundario potencial de manera oportuna. El tratamiento con radio-233 tiene pequeños efectos sobre el PSA, de modo que los pacientes no deben esperar ver grandes disminuciones en los niveles del PSA durante el tratamiento.

    Algunas personas no deben recibir este tratamiento, en especial, aquellas que necesiten el tratamiento rápido de los síntomas y los hombres con cáncer de próstata que se haya diseminado al hígado y/o a los pulmones. Analice con su médico si este medicamento es el mejor para su situación.

  • Cuidados paliativos o atención médica de respaldo. El tratamiento para aliviar los síntomas de los pacientes y eul>r los efectos secundarios sigue siendo una parte importante del plan de tratamiento general. Esto puede incluir maneras para ayudar a los pacientes a lidiar con el estrés, la ansiedad y la depresión. Aliviar el dolor lo máximo posible es muy importante en el manejo del cáncer de próstata metastásico. El apoyo psicosocial y el análisis de las metas puede ser otra parte importante de este cuidado. Se ha comprobado que participar desde el inicio con un equipo de cuidados paliativos ayuda a prevenir algunos síntomas del cáncer de próstata, lo que conduce a una mejor calidad de vida en los pacientes.

Cómo obtener atención para los síntomas y efectos secundarios

A menudo, el cáncer y su tratamiento provocan efectos secundarios. Además de los tratamientos concebidos para retrasar, detener o eliminar el cáncer, un aspecto importante de la atención del cáncer es aliviar los síntomas y los efectos secundarios de la persona. Este enfoque se denomina cuidados paliativos o atención médica de apoyo e incluye brindarle apoyo al paciente con las necesidades físicas, emocionales y sociales.

Los cuidados paliativos o de respaldo son cualquier tratamiento que se centre en reducir los síntomas, mejorar la calidad de vida y brindar apoyo a los pacientes y sus familias. Cualquier persona, independientemente de la edad o del tipo y estadio del cáncer, puede recibir cuidados paliativos. Los cuidados paliativos actúan mejor cuando comienzan lo más pronto posible en el proceso del tratamiento del cáncer. A menudo, las personas reciben tratamiento para el cáncer al mismo tiempo que reciben tratamiento para aliviar los efectos secundarios. De hecho, los pacientes que reciben ambos tratamientos al mismo tiempo con frecuencia tienen síntomas menos graves, mejor calidad de vida e informan que están más satisfechos con el tratamiento.

Los tratamientos paliativos varían ampliamente y, con frecuencia, incluyen medicamentos, cambios nutricionales, técnicas de relajación, apoyo emocional y otras terapias. Usted también puede recibir tratamientos paliativos similares a los utilizados para eliminar el cáncer, como quimioterapia, cirugía o radioterapia. Hable con su médico sobre los objetivos de cada tratamiento en su plan de tratamiento.

Obstrucción urinaria

  • Resección transuretral de la próstata (TURP). La resección transuretral de la próstata (transurethral resection of the prostate, TURP) se usa con más frecuencia para aliviar los síntomas de una obstrucción urinaria, no para tratar el cáncer de próstata. En este procedimiento, mientras el paciente está bajo anestesia general, que es un medicamento para bloquear la conciencia del dolor, el cirujano inserta un tubo estrecho con un dispositivo de corte denominado cistoscopio en la uretra y, luego, en la próstata para extirpar tejido prostático.

Dolor y debilidad en los huesos

  • Estroncio y samario. Estas sustancias radiactivas (emisores beta) se administran mediante inyección y son absorbidas cerca del área del dolor en los huesos. La radiación que se libera ayuda a aliviar el dolor, probablemente al provocar la reducción del tamaño del tumor en el hueso. Ninguna sustancia ayuda a que el paciente viva más tiempo.

  • Radio-223. Este tratamiento se usa para aliviar el dolor en los huesos en los hombres con cáncer de próstata resistente a la castración que se ha diseminado a los huesos. Lea más sobre esto en “Tratamientos para el cáncer de próstata metastásico resistente a la castración” más arriba.

  • Fármacos modificadores de huesos. La salud de los huesos es un aspecto importante en la vida de los hombres con cáncer de próstata. La osteopenia y la osteoporosis son afecciones óseas que pueden ser ocasionadas por baja testosterona. Por lo tanto, prevenir la pérdida ósea en los hombres que reciben ADT es importante porque reduce el riesgo de pérdida ósea. Se pueden administrar fármacos modificadores de huesos, como denosumab (Prolia, Xgeva) y ácido zoledrónico (Reclast, Zometa) para prevenir la pérdida ósea. Estos dos fármacos tienen efectos secundarios únicos, de modo que los pacientes deben analizar con su médico cuándo tomar el medicamento y qué fármaco sería mejor, en función de su situación.

En los casos de cáncer de próstata metastásico resistente a la castración, se ha comprobado que los fármacos modificadores de huesos reducen los riesgos de eventos relacionados con el sistema esquelético. Los eventos relacionados con el sistema esquelético son complicaciones causadas por el cáncer de próstata que se ha diseminado a los huesos, como fracturas y compresión de la médula espinal. Se tratan con cirugía ortopédica y radioterapia paliativa para controlar el dolor.

No se ha demostrado que los fármacos modificadores de huesos ayuden en el tratamiento del cáncer de próstata no metastásico resistente a la castración.

Una posible afección asociada con los fármacos modificadores de huesos es la osteonecrosis de la mandíbula. Es una afección poco frecuente, pero grave. Los síntomas de la osteonecrosis de la mandíbula incluyen dolor, hinchazón e infección de la mandíbula; dientes flojos; y huesos expuestos. Es importante finalizar todo el trabajo dental antes de comenzar la administración de estos fármacos. Si un paciente que recibe estos fármacos necesita trabajo dental, se debe interrumpir el tratamiento hasta completar el trabajo dental y hasta que el paciente haya cicatrizado.

Tratamiento paliativo para el cáncer metastásico

Tal como se mencionó anteriormente y como se describe en Cómo sobrellevar el tratamiento, los cuidados paliativos son importantes para ayudar a aliviar los síntomas y los efectos secundarios. Esto incluye a personas con cáncer de próstata metastásico. Las opciones de cuidados paliativos incluyen:

  • TURP para manejar síntomas, como sangrado u obstrucción urinaria.

  • Los fármacos modificadores de huesos, como el denosumab o el ácido zoledrónico, se pueden usar para fortalecer los huesos y reducir el riesgo de eventos relacionados con el sistema esquelético para los hombres con cáncer de próstata que se haya diseminado a los huesos.

  • La radioterapia intravenosa con radio-223, estroncio y samario también ayuda a aliviar el dolor en los huesos.

  • La radioterapia paliativa en áreas de huesos específicos se puede usar para reducir el dolor en los huesos cuando los medicamentos no ayudan.

Antes de que el tratamiento comience, hable con su equipo de atención médica, incluido su dentista, sobre los posibles efectos secundarios de su plan de tratamiento específico y las opciones de cuidados paliativos. Durante el tratamiento y después de este, asegúrese de informar a su médico o a otro integrante del equipo de atención médica si experimenta un problema, de modo que pueda abordarse tan pronto como sea posible. Obtenga más información sobre los cuidados paliativos.

Remisión y la probabilidad de recurrencia

Una remisión se produce cuando el cáncer no puede detectarse en el cuerpo y no hay síntomas. Esto también puede denominarse “sin evidencia de enfermedad” (no evidence of disease, NED).

Una remisión puede ser temporal o permanente. Esta incertidumbre hace que a muchas personas les preocupe que el cáncer regrese. Si bien hay tratamientos para ayudar a prevenir una recurrencia, como ADT y radioterapia, que se describen anteriormente, es importante que hable con su médico sobre la posibilidad de que reaparezca el cáncer. Existen herramientas que su médico puede usar, denominadas nomogramas, para estimar el riesgo de recurrencia de una persona. Comprender el riesgo de recurrencia y las opciones de tratamiento puede ayudarlo a sentirse más preparado si, en efecto, el cáncer regresa. Obtenga más información sobre cómo sobrellevar el temor a la recurrencia (en inglés).

En general, después de la cirugía o la radioterapia, el nivel de PSA en la sangre, generalmente, disminuye. Si el nivel de PSA comienza a aumentar nuevamente, esto puede indicar la reaparición del cáncer. Si el cáncer regresa después del tratamiento original, se denomina cáncer recurrente.

Cuando esto suceda, comenzará un nuevo ciclo de pruebas para obtener la mayor cantidad de información posible sobre la recurrencia, incluida la ubicación de la recurrencia. El cáncer puede reaparecer en la próstata (lo que se denomina recurrencia local), en los tejidos o en los ganglios linfáticos cerca de la próstata (una recurrencia regional), o en otra parte del cuerpo, como los huesos, los pulmones o el hígado (una recurrencia distante o metastásica). En ocasiones, el médico no puede detectar un tumor, a pesar de que el nivel de PSA haya aumentado. Esto se conoce como una recurrencia bioquímica o solo del PSA.

Después de realizadas estas pruebas, usted y su médico hablarán sobre sus opciones de tratamiento. La elección del plan de tratamiento se basa en el tipo de recurrencia y en el (los) tratamiento(s) que ya haya recibido, y puede incluir los tratamientos descritos anteriormente, como radioterapia, prostatectomía para hombres que primero recibieron tratamiento con radioterapia o ADT. Su médico puede sugerir ensayos clínicos que estén estudiando métodos nuevos para tratar este tipo de cáncer recurrente.

Cualquiera que sea el plan de tratamiento que usted elija, los cuidados paliativos serán importantes para aliviar los síntomas y los efectos secundarios. Los cuidados paliativos incluyen, generalmente, medicamentos para el dolor, radioterapia con haz externo, braquiterapia con radio-223, estroncio o samario, u otros tratamientos para reducir el dolor en los huesos.

Con frecuencia, las personas con cáncer recurrente experimentan emociones como incredulidad o temor. Se alienta a los pacientes a que hablen con el equipo de atención médica respecto a estos sentimientos y que consulten sobre servicios de apoyo que los ayuden a sobrellevar la situación. Obtenga más información sobre cómo afrontar la recurrencia del cáncer (en inglés).

Si el tratamiento no funciona

Recuperarse del cáncer no siempre es posible. Si el cáncer no se puede curar o controlar, se puede denominar cáncer avanzado o terminal.

Este diagnóstico es estresante y, para muchas personas, hablar sobre el cáncer avanzado puede resultar difícil. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y sinceras con su médico y el equipo de atención médica a fin de expresar sus sentimientos, preferencias e inquietudes. El equipo de atención médica tiene como objetivo ayudar, y muchos de sus integrantes tienen habilidades especiales, experiencia y conocimientos para brindar apoyo a los pacientes y a sus familiares. Asegurarse de que una persona esté físicamente cómoda y que no sienta dolor es extremadamente importante.

Es posible que los pacientes con cáncer avanzado y con una expectativa de vida inferior a 6 meses quieran considerar un tipo de cuidados paliativos denominado cuidados para enfermos terminales. Los cuidados para enfermos terminales están pensados para proporcionar la mejor calidad de vida posible para las personas que están cerca de la etapa final de la vida. Es recomendable que usted y su familia hablen con el equipo de atención médica respecto a las opciones de cuidados para enfermos terminales, que incluyen cuidados domiciliarios para enfermos terminales, cuidados en un hospital de cuidados paliativos u otros lugares de atención médica. El cuidado de enfermería y los equipos especiales, que incluyen una cama de hospital, pueden hacer que permanecer en el hogar sea una opción factible para muchas familias. Obtenga más información sobre la planificación de la atención del cáncer avanzado.

Después de la muerte de un ser querido, muchas personas necesitan apoyo para ayudarlas a sobrellevar la pérdida. Obtenga más información sobre sufrimiento y pérdida (en inglés).

La siguiente sección de esta guía es Acerca de los ensayos clínicos. Ofrece más información sobre los estudios de investigación que se centran en buscar mejores maneras de atender a las personas con cáncer. Puede usar el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.